Tenía mis dudas sobre si ir a Phi Phi o no. La masificación que había visto en Railay me había asustado y las islas Phi Phi parecían ofrecer más de lo mismo o peor; sin embargo, a pesar de salir casi despavorida de Ton Sai, necesitaba seguir buscando el paraíso playero de las fotos y las aguas turquesas de las que todo el mundo hablaba en Tailandia y no llevarme mal sabor de boca de la Costa de Andamán.

Bamboo Island, el agua más turquesa que vi en Tailandia

Bamboo Island, el agua más turquesa que vi en Tailandia

A María la había visto de refilón el día de antes en Phra Nang y a la mañana siguiente nos conocimos en el ferry. No sé por qué pero hay gente con la que conectas desde el minuto uno y eso fue lo que me pasó con esta brasileña que también recorre mundo. Me ofreció unirme a la “pandilla” y buscar habitación juntos y así fue cómo acabé pasando 5 días en Phi Phi con un grupo de gente que se viajaba sola pero que se habían ido conociendo en el camino. Dos brasileñas de la misma ciudad pero que no se habían visto en la vida antes, dos sudafricanos que habían pasado una temporada en India (donde conocieron a María y a Elisa), un inglés que se unió en Koh Tao y la reciente incorporación de un alemán de 1,90 m. que ahora ha emprendido las Américas.

Un paseo por Phi Phi pueblo bastó para meterme ya en el ambiente de Gandía Shore (por si la compañía no era suficiente). Todavía no me explico qué es lo que tiene esta isla para tener enganchados a un gran puñado de veinteañeros guiris repartiendo flyers de locales y a instructores de buceo que más que vendiendo inmersiones parece que están en el barrio rojo de Ámsterdam…

En Phi Phi Ley con vistas a Phi Phi Don

En Phi Phi Ley con vistas a Phi Phi Don

Phi Phi pueblo, no encuentro mejor forma de llamarlo, es bastante feo y si no hubiera sido porque nos agenciamos una habitación con todos los lujos y porque me sentía muy cómoda con mis nuevos mejores amigos, habría salido corriendo el segundo día. Una veintena de tiendas de tatuajes, tiendas con toda clase de camisetas para ponerte el disfraz completo de mochilero por el Sudeste Asiático, chiringuitos playeros y, lo “mejor de todo”, los puestos de buckets al caer el sol. Sí, ¡cubitos de playa con alcohol y miles de pajitas para todos! Porque aquí todo el mundo parece que viene a eso y no falla, cada noche las calles se llenan de rubios acangrejados buscando el mejor garito donde sorber el cóctel o tomarse una Chang fresquita. Si la cosa está muy muerta, seguro que los bares de la playa ya están ofreciendo su espectáculo de fuego y la música chunta-chunta.

A la mañana siguiente todos esos cuerpos morenos aparecen paulatinamente por la playa sujetando un shake de frutas, se tumban, comen el pad thai de turno (en el mejor de los casos) y aguardan a la puesta de sol…

Y con todo este rollo, ¿me gustó ir a Phi Phi? ¿realmente mereció la pena? y aquí va un rotundo SÍ. Porque, a pesar de no ir pensando en pegarme una fiesta al estilo mochilerosudesteasiático, la compañía para un sitio como este era la perfecta y, lo más importante, el día que pasamos recorriendo algunas de las islas de este archipiélago hizo que mi perspectiva cambiara completamente.

Phi Phi Ley, la sorpresa

Sin tenerlas todas conmigo, Elisa, María y yo nos aventuramos en uno de los tours que las miles de agencias promocionaban en Phi Phi Don. Por 550 THB (12,50€) nos prometían un día de exploración de varias islas, desayuno y comida y yo me las venía venir… Sin embargo, y a pesar de que la comida era más bien escasa y mala, a excepción de la sandía fresca cortada que nos dieron a media mañana, el día fue redondo.

Varias paradas de snorkel bastante decente, la espectacular Bamboo Island con las aguas más turquesas que he visto hasta el momento en Tailandia, la turistada de Monkey Beach y, por fin, el espectacular Pileh Lagoon.

La cabecera de Solo Ida es una fotografía de El Nido, quizás uno de mis sitios preferidos en el mundo. Este conjunto de islas en Filipinas me enamoró tanto que no he podido quitármelo de la cabeza en los últimos cuatro años. ¿A alguien le resulta familiar la siguiente imagen?

Pileh Lagoon, la joya de la corona en una visita a Phi Phi

Pileh Lagoon, la joya de la corona en una visita a Phi Phi

La entrada al Pileh Lagoon me trasladó inmediatamente a mis días en Filipinas (de la que nunca quise irme) y, nuevamente, hice las paces con Tailandia a pesar de estar llena de barcos que dejaban poco espacio al disfrute tranquilo de un sitio espectacular. Un anfiteatro natural en gris, verde y azul que dan ganas de tirarse horas contemplando.

El sol empezaba a caer y todavía quedaba la parada quizás más esperada por todos, la famosa Maya Bay, que sirvió de escenario de baño para Leonardo DiCaprio en La Playa. Había leído que normalmente está llena de barcos y que apenas se cabe pero no sé si es que habíamos escogido la excursión low cost y allí no había más que el único barco que había entrado a la bahía. A nosotros y al resto de menores de treinta nos dejaron al otro lado para que nos lanzáramos y subiéramos con una escalera de cuerdas mientras las olas nos arrastraban para darnos golpes los unos con los otros. Surrealista.

A mí ya me había eclipsado Pileh y Maya, a pesar de no estar excesivamente masificada, no me pareció el paraíso playero (y que me lo digan ahora después de haber estado en Maldivas…)

Y así fue cómo pasé mis primeras semanas de viaje por el sur de Tailandia, dejándome llevar por la brisa, por donde me mecían las olas e intentando ser cada día un poquito más feliz viviendo un sueño que no yo misma imaginaba que iba a acabar cumpliendo.

Maya Beach, la conocida playa de la película The Beach de Leonardo DiCaprio

Maya Beach, la conocida playa de la película The Beach de Leonardo DiCaprio

Datos útiles

Compré el billete de ferry hasta Phi Phi en una de las agencias de Ton Sai (Railay) por 380 THB, con mi maravilloso arte del regateo conseguí una rebaja de 20 THB… El barco sale de Railay Este y suele llevar entre dos y tres horas.

La vuelta hacia Bangkok la emprendí con Songserm por 800 THB. El barco salió a las 15:30 de Phi Phi para llegar a Bangkok a las 7:30 de la mañana del día siguiente en bus. El billete puede comprarse en cualquier agencia de Phi Phi Don y merece la pena preguntar precios en varias ya que pueden ser diferentes.

La cantidad de alojamiento en Phi Phi pueblo es abrumadora y exagerada, además de ser más cara que en cualquier otra isla de Tailandia a pesar de ser temporada baja (junio). Soy incapaz de recordar el nombre de nuestro alojamiento pero finalmente conseguimos una habitación triple con aire acondicionado y wifi por 700 THB tras dar bastantes vueltas por la ciudad.

Para moverse no se precisa tomar ningún transporte; sin embargo, si se quieren visitar otros puntos de la isla es necesario ir en barco y los precios son bastante altos. Es una opción interesante para aquellos que viajen en grupo pero no para quienes tengan un presupuesto bajo.

El tour alrededor de las islas del archipiélago de Phi Phi es fácilmente contratable en cualquiera de las agencias hasta el mismo día de la salida. Puede hacerse en long tail (más barato) o en speed boat. Esta última opción es más cara pero ofrece la posibilidad de ver más islas. En cualquier caso, los precios de la agencia se ven incrementados por 100 THB en concepto de entrada al Parque.

 

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