Me la juego, si no te suena Koh Phangan, has oído hablar de la Full Moon Party, ¿es así? Pues yo, a riesgo de parecerte una (aún) veinteañera aburrida, no voy a hablarte de esta última  porque no quise ir…

Si la luna llena era el 11 de junio, yo esperé al día siguiente para aparecer por la isla y que unos cuantos guiris resacosos me diesen la bienvenida en el muelle de la party island. Sinceramente, no me llamaba la atención y el hacer algo porque miles de otros lo hacen no estaba en mi lista de impresincibles de Tailandia.

Estuve a punto de saltarme Koh Phangan. La verdad es que había leído poco sobre ella y no sabía qué podía encontrar; sin embargo, Brujo no tardó en convencerme cuando me recomendó unos bungalós alejados del mundanal ruido y de las setas alucinógenas.

Mae Haad, mi casa en Koh Phangan

Mae Haad, mi casa en Koh Phangan

Tras una despedida (más) de las profesoras mas dicharacheras, Fanny y del equipo de IHASIA -en la que de verdad no tuve la sensación de que esa fuese la última vez que nos veríamos-, embarqué en el ferry más barato hacia Phangan.

Mal asunto, al empezar reparten bolsas de plástico… El barco es pequeño, se mueve para todos lados y yo me he olvidado de tomarme la pastilla para el mareo. Detalle escabroso: en un intento desesperado por encontrarme mejor, me sitúo en la cubierta del barco pero lo inevitable acaba ocurriendo tres veces. Mi gracia natural lo complementa haciendo que la bolsa se abra y reparta amor por varios sitios. Algo de bueno tiene que tener, al menos he consefuido echar a la pareja de alemanes que me tenían loca cotorreando a mi lado…

Guarradas aparte, Cédric también viajaba solo y me había visto echar la primera papilla durante las dos horas en las que el mar me “mecía”. No sabía cómo funcionaría el transporte en la isla y mis planes pasaban por ir directamente hacia el norte, así que, por si caía la breva de que nos saliese mas barato, le pregunté hacia dónde iba. No lo tenía claro, pero pareció gustarle mi plan y terminamos luchando contra la mafia de los songthaew (las pick-up que recorren la isla) y conseguimos pagar la mitad que el resto tras hacernos un poco de rogar.

Al poner un pie en Mae Haad Beach nos cayó un chaparrón monzónico de libro. Una de las señoras con tenderete de masajes nos acogió con la sonrisa más grande que su cara. Tuvimos una conversación de estas en las que ella habla en thai, otro en frances y yo en español.

Chaloklum, la tranquila aldea de pescadores de Koh Phanghan

Chaloklum, la tranquila aldea de pescadores de Koh Phangan

Brujo no se había equivocado, Mae Haad era un lugar de retiro espiritual. La playa es inmensa, de arena dorada y se cuentan tres resorts vacíos en esta época del año, además de cuatro o cinco tiendas para recibir masajes con el sonido de las olas como hilo musical.

Tras conseguir un bungaló con vistas al mar por la mitad del precio inicial, Cédric me contó que llevaba viajando diez meses alrededor del mundo con su novia, quien se había vuelto a Francia y que volvería en unos días. La verdad, me sentí la viajera más pringada a su lado. Estaba tan absolutamente preparado para todo que parecíamos Indiana Jones y Dora Exploradora.

Gracias al gabacho -quien vivía en la ignorancia de esta preciosa palabra española- aprendí un puñado de cosas que he ido poniendo en práctica durante estas semanas.

Sol, fried rice, litros de agua y una luna que brillaba con fuerza definen los días que pasé en esta isla. La máxima preocupación era pensar a qué playa ir al día siguiente y así fue cómo llegamos a la recóndita Bottle Beach haciendo un ejercicio de campeones: después de casi tres horas andando por carretera y montaña-jungla llegamos a esta preciosa cala casi vacía.

La primera vista de Bottle Beach

La primera vista de Bottle Beach

Phangan es mucho más tranquila que su hermana al norte y así lo sentí yo. No sé si fue la época, la situación política de Tailandia de esos días o qué, pero si no hubiera sido porque sabía que el gabacho estaba allí, hubiera pensado que estaba completamente sola.

Haad Salad, otro de los rincones a explorar en Phanghan

Haad Salad, otro de los rincones a explorar en Phangan

Yo me dediqué al norte de esta preciosa isla y estuve cinco días completos, ¿quién me hubiera dicho que era posible tomarse la vida con tanta calma hace solo un mes?

Datos útiles:

El trayecto de Koh Tao hasta Koh Phangan es de dos horas de ferry. Existen distintas compañías con las que hacer el trayecto siendo la más barata Songserm por 350 THB.

Para moverse por la isla existen unas pick-ups que hacen un recorrido fijo. Se han establecido una serie de tarifas por trayecto a precios desorbitados pero llorando un poco e intentándolo fuera de las paradas establecidas se consiguen mejores precios.

Es posible alquilar motos por 200 THB al día. Las carreteras son mucho mejores que en la vecina Koh Tao y se ven menos transitadas.

Yo me alojé en la playa de Mae Haad en Mae Haad View Resort. Son bungalós muy básicos pero limpios y con ventilador. Era temporada baja y fácilmente los conseguimos por 300 THB la noche al llegar allí.

Desde Mae Haad es muy fácil llegar a playas como Haad Salad y Chaloklum a pie. Un poco más lejos está Bottle Beach a la que se puede acceder haciendo un trekking de un par de horas desde Chaloklum o tomando un barco (100 THB por persona).

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies