Yo me quedo en Malapascua

De nuevo, montada en un autobús del que salía un chorro de aire frío que me congelaba la nuca sonreía mientras recorríamos las carreteras de la isla de Cebú. Otra vez habían vuelto las palmeras infinitas, el color naranja de las flores de las jacarandas y la alegría de los sari-sari repletos de pequeñas bolsitas de café, detergente o champú para vender.

Tras casi cuatro meses parada en casa, empecé a sentir de nuevo la sensación de libertad del viaje, esa paz de estar de nuevo en movimiento, bien despierta y con los sentidos a mil revoluciones.

Después de mil y una posiciones en el asiento, el bus se paró en el puerto de Maya y un par de horas más tarde veía el atardecer desde Bounty Beach. Es curioso lo rápido que es hacerse a Malapascua, la jodía se hace querer en un instante y todavía se repite en mi memoria ese estúpido nombre que le dieron unos españoles que se quedaron varados un 25 de diciembre de 1520.

Atardecer Malapascua

Lo confieso: tengo más de 200 fotos de Filipinas en una colección de instagram (os lo enseño en Stories). Durante casi un año he ido guardando fotos de sitios que me interesa visitar cuando vuelva por enésima vez a mi país favorito y el año que viene pienso buscarlos todos ✌🏽 ¿Tú has estado en Filipinas? ¿Nos vamos todos de viaje juntos por allí? Alguna vez hemos pensado en montar un viaje en grupo… 🙌🏻

No me quiero despertar. I don't want to wake up 🌴

Una publicación compartida de Solo Ida/Viajando 365 días/año (@claudiamary) el

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Malapascua de malo no tiene nada. Sobre la superficie del mar es una pequeña isla de 2,5 kilómetros cuadrados sin asfaltar salpicada de playas de arena muy blanca y de preciosas palmeras que sobrevivieron al terrible tifón Haiyan en noviembre de 2013. La isla se sobrepuso rápido con la ayuda de locales y sus amantes extranjeros y hoy ya luce casi recuperada.

El primer día, nada más levantarme y ver el sol de justicia que el verano filipino me ha regalado durante más de un mes, me di el primer baño mientras esperaba el desayuno. Después fui a descubrir la isla con toda la ilusión del mundo: anduve por las calles de la aldea de Logon, di con alguna que otra playa repleta de pequeñas embarcaciones pesqueras -¡qué alegría ver esas bangkas de nuevo!-, intercambié piropos con un par de niñas curiosas con las que me terminé dando un baño, encontré el faro, me colé en una colorida iglesia, algunos chiquillos corrieron detrás mía, encontré la playa perfecta para mí sola y caí rendida a los pies de Malapascua. ¡Plaf! ¡Flechazo de nuevo!

Niñas Malapascua Playas Malapascua Faro Malapascua

¿Porque no se suponía que este trocito de tierra era un paraíso para el buceo? Y es que Malapascua guarda un gran tesoro bajo el mar, es el único lugar del mundo en el que se puede ver a los tiburones zorro en plena libertad. Además, inmersiones como las de las islas Gato o Kalanggaman son un auténtico placer para los que amamos estar bajo el agua y me apetece contarlo largo y tendido más adelante.

Sin embargo, este trocito de tierra es mucho más y me sorprendí pensando en cómo sería pasear cada día por el “paseo marítimo” de arena de Bounty Beach, yendo a Mariquita Beach cada semana, comer tortang talong en La Isla Bonita un día sí y otro también, estar rodeada de tanques de oxígeno apostados bajo las palmeras o ir por las tardes al Maldito Kokay’s a ver el atardecer.

Bounty Beach Malapascua

Gente Malapascua

calles Malapascua

Tanques buceo Malapascua

Este fue el primer capítulo de mi nueva historia de amor con Filipinas, un comienzo que ni siquiera esperaba. Iba a Malapascua pensando en unos fascinantes tiburones de cola larga y me encontré queriendo a una minúscula isla que en su superficie estaba repleta de locales sonrientes amantes del buen lechón y la discoteca improvisada de los sábados y de playas casi desiertas de un agua muy muy turquesa.

Esta isla tiene un magnetismo que ya ha enganchado a muchos (entre ellos, a un nutrido grupo de españoles majos que viven allí) y yo sé que algún día me volveré a quedar varada, con mucho gusto, en algún rinconcito de esta tierra y mar de Visayas.

Retrato niña Malapascua

Playas Filipinas

Como un cochino en un charco

Mariquita beach Malapascua

Cómo llegar a Malapascua

Para llegar a Malapascua lo más sencillo es hacerlo desde la ciudad de Cebú. En la estación de autobuses norte salen buses frecuentes (con y sin aire acondicionado, más cómodos son los primeros, que parece que hacen menos paradas) hasta Maya. El recorrido dura casi cinco horas y cuesta 180 pesos. Después se toma una bangka (barco) hasta la isla por 120 pesos (80 de barco más 20 pesos por la barca pequeña si es marea baja y otros 20 en Malapascua). El trayecto dura algo menos de una hora y suelen salir hasta las 16:30 desde Maya.

Dentro de la isla puede hacerse todo caminando, aunque también es posible alquilar motos o moverse en habal habal (motos con conductor) por unos 10-20 pesos por trayecto.

Dónde bucear en Malapascua

Si has venido a bucear te recomiendo encarecidamente que contactes con Rubi de Buceo Malapascua. Atención totalmente personalizada en castellano, buenos profesionales y buenas instalaciones compartidas con Sea Explorers. Dale un saludo de mi parte :)

Dónde dormir en Malapascua

Opciones de alojamiento hay de todo tipo:

  • Mr. Kiwiiz: habitaciones dobles desde 600 pesos la noche, negociable para larga estancia. El restaurante tiene una comida con genial calidad/precio.
  • Villa Sandra Guesthouse: Una de las opciones más baratas de la isla. No estuve aquí pero me comentaron que tienen habitaciones tipo hostel e individuales a buen precio.
  • Cocobana Beach Resort: habitaciones dobles a partir de 900 pesos la noche a pie de playa. Bastante básicas pero con buena localización.
  • AABANA Beach & Watersport Resort: habitaciones desde 400 pesos hasta 2.150 con desayuno en temporada alta. Las más caras tienen aire acondicionado, televisión, termo… El único problema que le veo es que está al final de Bounty Beach pero es una de las zonas de la  playa más bonita y tranquila.
  • Evolution Dive and Beach Resort: Junto al AABANA, este es uno de los resorts más bonitos y tranquilos de la isla.
  • Hippocampus Beach Resort: Está en pleno centro de Bounty Beach y tiene una relación calidad-precio estupenda.

Dónde comer en Malapascua

Para comer, además de las carinderias (pequeños restaurantes con diferentes ollas de comida preparada) que hay por el pueblo Mr. Kiwiiz está muy bien para cenar pero, sin duda, me quedo con La Isla Bonita. No dejes de probar sus berenjenas asadas (tortang talong) y su arroz con ajo.

Ojo: en Malapascua no hay cajeros ni bancos y en algunas tiendas de buceo y resorts puedes pagar con tarjeta pero normalmente acarrea una comisión. En Ocean Vida cambian dinero sin ser muy abusivos.

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No os perdáis esta entrega, en la que hago una selección de los lugares que no os podéis perder en un viaje a Filipinas y diseñar así un itinerario más o menos plausible en función del número de días que le podáis dedicar.

Por otro lado, si eres un adicto al buceo, sigue leyendo este artículo sobre el Buceo en Filipinas y descubre el país bajo el mar.

Si no tienes tiempo para planificar tu viaje por ti mismo, cuenta con mis servicios como experta planificando viajes en Filipinas. Escríbeme a blogsoloida@gmail.com y vemos cómo podemos hacer que tengas un viaje de ensueño.

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Salamat po! (¡Gracias!)

Artículo escrito en junio de 2015

Última actualización en octubre de 2017

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