Hambrienta en Tailandia

Llegué a Tailandia hambrienta a pesar de parecer que estaba hibernando los días de antes de salir de España engullendo ingentes cantidades de ensaladilla, solomillo y gambas de Huelva. Estaba impaciente por volver a las calles de Bangkok en busca de pad thai, sticky rice, satay y… arroces con pollo.

Cuando alguien me lanzaba la pregunta sobre mi comida favorita, rápidamente y sin masticar hablaba sobre las bondades de la comida tailandesa, de la que tan buenos recuerdos guardaba y que tan exótica (y cara) es en España. Y ahora, aunque desbancada por ese mes de locura que pasé en Malasia, estoy feliz de haber puesto de nuevo el pie en Tailandia para seguir descubriendo mil y una variedades en sus restaurantes y puestos callejeros.

Gastronomía tailandesa

¿DÓNDE? ¿CÓMO? ¿DÓNDE COMO?

Porque sí, porque la mejor comida del llamado País de las sonrisas está en la calle y no hay que tenerle ningún miedo. En mis (creo) 9 visitas a Tailandia comiendo cualquier cosa que pillo nunca me he puesto enferma del estómago, siguiendo la técnica de “la fila de gente local más larga” y sin ella, siempre ha salido bien.

Como observarás al poner un pie por aquí, gran parte de la sociedad tailandesa come fuera de sus casas. Los precios de la comida, su accesibilidad y la enorme variedad hacen que sea práctica común tanto salir a comer en solitario como con los amigos. La gran rotación de la comida de estos puestos callejeros hace que casi siempre sea muy fresca y que se cocine al momento, por lo que raras veces he visto intoxicaciones alimenticias.

Muchas veces, cuando empieza a caer la tarde, estos puestos se agrupando formando una suerte de comedor comunal. La mecánica es sencilla: siéntate lo más cerca que puedas del “local” en cuestión, pide haciéndote valer de los gestos o de tu rudimentario tailandés (aunque muchos lugares ya tienen cartas y carteles en inglés sin tener que preocuparse mucho) y señala al cocinero dónde te has sentado porque él se encargará de traerte el plato. Normalmente pagarás cuando hayas terminado de engullir.

Si tu compañero prefiere otra comida diferente, ¡no hay problema! puede dirigirse a cualquier puesto y comerla contigo en la mesa. Y lo mismo ocurre con las bebidas. Si en vez de agua te apetece un batido de frutas del puesto de al lado solo tienes que ir a pedirlo y podrás saborearlo tranquilamente en tu nueva mesa a pie de calle.

Si te sientes perdido solo tienes que observar lo que ocurre a tu alrededor e imitarlos, ¡es una técnica que nunca falla!

Puestos callejeros en un night market cualquiera.

Puestos callejeros en un night market cualquiera.

Una variante al puesto callejero, normalmente igual de buena y un poquitín más higiénica son los populares food courts. Por lo general, se encuentran en centros comerciales y cada stand/puesto se suele especializar en un tipo de comida: noodles, comida vietnamita, japonesa, china, tradicional tailandesa, india, kebabs, hamburguesas… ¡podría estar así un buen rato!

Nuevamente, el funcionamiento es sencillo. Ve a cargar dinero en la casetilla que habrá por algún sitio (unos 100 baths está más que bien). Te van a dar una tarjeta que vas a poder utilizar en los stands de comida que quieras. Simplemente, cuando te entreguen la comida, presenta la tarjeta y ellos deducirán el importe correspondiente.

Pilla una cubiertos, servilleta y la bebida y siéntate en la primera mesa que veas libre. Disfruta de la comida y, cuando hayas acabado, solo tienes que dirigirte a la misma casetilla para que te devuelvan el importe que no has gastado. Fácil y divertido, ¿no?

La única advertencia que puedo haceros es que, por lo general, la comida tailandesa suele ser de picante a muy picante. Y, aunque la lengua se acaba entrenando y acostumbrando, si sois poco tolerantes al chile más vale añadir a vuestra comanda:  Mai Sai Prik (sin chile) o Mai Ped (no picante). También conviene evitar cualquier plato que contenga la palabra Yum (picante) en su nombre si no se quiere salir echando fuego por la boca.

Aún así, si te has quedado con ganas de más picante, si eres un gran adicto al infierno, no te preocupes. En casi todas las mesas del país encontrarás aderezos para la comida como chile en polvo, cacahuetes, salsa de soja, salsa de pescado o una suerte de salsa agridulce con chile rojo y verde.

Lo que hay en una mesa común de Tailandia.

Lo que hay en una mesa común de Tailandia.

Por lo demás, el juego consiste en probar todo lo que pase por delante de tus ojos porque todo va a estar bueno. Aún no me han traído nada en Tailandia que no me guste…

En general, la comida tailandesa es variada y el arroz y los fideos son los ingredientes básicos que acompañan a platos de carne y verduras fuertemente condimentados. El marisco y el pescado también abunda, especialmente en las zonas del sur de Tailandia y las islas, donde suele ser fresco, económico y  se vende al peso.

Muchos platos se acompañan de frutos secos, principalmente cacahuetes y anacardos, así que ojo con los alérgicos.

Por otro lado, los vegetarianos no lo tendrán demasiado difícil aunque muchos de los platos tradicionales de la gastronomía tailandesa están fundamentados en la carne. Los ricos curries pueden ser versionados y el delicioso kang kong (también llamado morning glory), una planta semiacuática tradicional del Sudeste Asiático, se cocina frito con ajo y chile y acompañado de arroz. ¡Ñam!

¿EL QUÉ? ¿Y CUÁNTO?

Hablemos de bebida, comida y pasta, del oro verde que a todo el mundo le interesa.

Es común que el agua potable esté en las mesas y que se acompañe de un vaso con hielo y pajita para que no tengas que gastar dinero en beber. Aún así, las bebidas suelen rondar los 10-20 baths (0,25-0,50€) y los deliciosísimos batidos de frutas cuestan unos 20 baths (0,50€) en cualquier sitio dependiendo de la que elijas (no dejes de probar los de mango o fruta de la pasión, ¡mis preferidos!).

Sí, sé que en las recomendaciones que el médico te ha dicho antes de viajar figura que no tomes hielo (ni vegetales crudos, ni frutas sin lavar, etc. ) pero el hielo que se utiliza, yo diría que en el 100% de los lugares de Tailandia, proviene de agua purificada y no hay que tenerle ningún miedo. Yo que tú no me cortaba en tomarlo nunca…

Batidos de papaya, mango, fruta del dragón, fruta de la pasión... ¡todos están buenos!

Batidos de papaya, mango, fruta del dragón, fruta de la pasión… ¡todos están buenos!

Los menos sanos disfrutaran acompañando sus comidas con la variedad de cervezas locales. La Chang Beer, con su tierno dibujito de los elefantes, es la más batallera y, por tanto, más barata. Personalmente, he escuchado historias sobre su proceso de fabricación, en el que no se sabe cual es finalmente la gradación del oro líquido…

Mejores en sabor y cuerpo son la Leo y la Singha, pudiéndose encontrar la archiconocida Heineken y la refrescante San Miguel filipina a precios bastante competitivos.

El envase más consumido suele ser el grande, de 600 ml, que ronda los 55 baths (1,30€) para la Chang y lo 70 baths (1,70€) para la Leo cuando se compra en tiendas de conveniencia. Unos baths más, como es de esperar, en bares y restaurantes.

Faltaba el alcohol en este post.

Faltaba el alcohol en este post.

Si la noche avanza, quizás quieres arriesgarte con el SangSom (luz de luna en tailandés, qué romántico…), un licor local que podría ser una suerte de whisky y que se vende a precios de risa en cócteles y buckets, la versión tailandesa de los cubalitros, unos cubos de playa con pajitas como para que beban por lo menos diez personas juntas.

Pero ahora centrémonos en lo importante: ZAMPAR.

Comer en Tailandia puede ser todo lo caro que tu quieras pero, en general, la relación calidad-precio cuando se viene con euros en el bolsillo es tremendamente buena.

Señor, ¡un pad thai bien de pollo y en papelito! ¿Cuánto? ¡un eurito!

Señor, ¡un pad thai bien de pollo y en papelito! ¿Cuánto? ¡un eurito!

Tanto en puestos callejeros como en restaurantes donde los locales suelen comer los precios raramente suben de los 50 baths (1,20€) por un plato de Pad Ga-Prao (arroz con cerdo y hojas de albahaca fritos) o unos noodles (pad thai, pad se-ew…).

Me derrito con el Pad Ga-Prao.

Me derrito con el Pad Ga-Prao. Y mi lengua también.

Cuando se quiere tirar la casa por la ventana y darse el placer de comer deliciosos curries o platos de carne como el Larb (cerdo o pollo cocidos o fritos en forma de una ensalada riquísima de hierbas tailandesas y aderezadas con lima o limón y especias) acompañados del riquísimo sticky rice, la comida suele ascender a los 70 o 90 baths (1,70€-2,20€).

El delicioso Larb tailandés, una versión del rico Laap laosiano.

El delicioso Larb tailandés, una versión del rico Laap laosiano.

Ojo, estos precios se incrementan un poquitín en las islas del sur del país, donde habrá que rebuscar algo más la comida económica y observar atentamente hacia dónde van los locales.

También está la opción de apostar por la comida para guiris en restaurantes de zonas turísticas, donde podréis degustar los mismos platos anteriores en condiciones de salubridad algo más occidentales, así como pizzas, hamburguesas y hasta paella (si nos ponemos) decentes en mayor o menor medida. Pero, por la madre del amor hermoso, ¡deja esto para cuando vuelvas por casa y date el gustazo de experimentar la gastronomía tailandesa en su cuna!

Para mí los desayunos equivalen a mis queridos 7-Eleven. Sí, estas tiendas de conveniencia son una plaga por toda Tailandia y ¡gracias a Buda por ellas! Los 7-Eleven tienen casi todo lo que necesitas para vivir en Tailandia: desde mi adicción llamada yogures de nata de coco (14 baths, un lujo asiático), pasando por el champú y tests de embarazo, mi galletas Ovaltine del delirio, hasta mis adorados sándwiches de salchichas y queso calentitos (25 baths). Se me hace la boca agua pensando en estos últimos cada mañana acompañados de leche de soja Vitamilk…

Yogur de nata de coco de mis faltas de lácteos...

Yogur de nata de coco de mis faltas de lácteos…

Sí, me llamo Claudia Rodríguez y soy adicta a los 7-Eleven. Uso el pronombre MI/S demasiado, lo sé.

El maravilloso mundo de los 7-ELEVEN de Tailandia.

El maravilloso mundo de los 7-ELEVEN de Tailandia.

Aún así, reconozco que las proteínicas tortillas thai con cerdo, verduras y arroz (kai jeow) son estupendas para abrir el día. Así como el sencillo pollo cocido con arroz (khao mun gai) o arroz con pollo hainanés, que suele venir acompañado de una rica sopa hecha con el caldo. Ambos platos fácilmente encontrables en cualquier rincón por unos 30-40 baths.

Khao mun gai, vamos, arroz con pollo.

Khao mun gai, vamos, arroz con pollo.

Cuando llegamos al capítulo de los postres sale la estrella de la película, la joya de la corona: el mango sticky rice. Ese arroz glutinoso (kao neaw moon) con leche de coco y trozos de mango fresco te dejará con ganas de repetir y repetir.

Mango sticky rice de mis amores.

Mango sticky rice de mis amores.

Aumentamos calorías y nos metemos de lleno en el mundo del pancake. Sí, en Tailandia también tienes crêpes, tortitas, roti, como quieras llamarlo, este manjar de los dioses lleva mantequilla, azúcar, huevo y leche condensada por un tubo. Y estos son solos los ingredientes principales… Añádeles nutella, plátano, toffee… ¡BABOOM!

Ay madre del amor hermoso... Este Thai pancake de chocolate y plátano me va a hacer recuperar todos los kilos perdidos a base de arroz y pollo...

Ay madre del amor hermoso… Este Thai pancake de chocolate y plátano me va a hacer recuperar todos los kilos perdidos a base de arroz y pollo…

Por si no era suficiente, cuando entra la gula por la calle, además de todas esas delicias en forma de batido, puede complementar tu dieta y darle algo de vitaminas al cuerpo con las maravillosas frutas de Tailandia. Encontrarás carritos con ella cortada en casi cada esquina de las ciudades del país y cuando digo que la fruta sabe a fruta no miento. He viajado por casi todos los países de Asia y ¡nunca he saboreado una como la de aquí!

Piña, papaya, sandía, melón, guava… un largo etcétera de fruta fresca, lavada y cortada para tomar en cualquier lugar. La puedes acompañar de azúcar y comerla con el palito que el vendedor te dará todo por el módico precio de 10-20 baths la pieza (0,25-0,50€).

¡A la fresca y rica fruta cortada!

Para finalizar, os dejo algunas frases útiles a la hora de pedir comida en el país de la sonrisas:

Neung – uno
Sawng – dos
mai ped – no picante
phet nit nawy’  – un poco picante
Ped mak – muy picante
Aroy – delicioso
Mai Sai Prik Khap/khaa – no chili por favor (para hombres/para mujeres)
Sai tung – para llevar
Tow rai? – ¿cuánto?

Y tras esta disertación, que aún sigue en construcción y continuo estudio solo me queda emplazaros a una selección de platos tailandeses que ando construyendo estos días. Mientras tanto, si queda alguien por aqui, ¿alguien con favoritos en la sala?

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